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Proyecto

En las dos últimas décadas, desde la publicación de la Directiva Europea 2002/91/Ce hasta la Directiva (UE) 2018/844, relativas a la eficiencia energética, se han ido sucediendo una serie de acontecimientos que han hecho que la exigencia en las prestaciones térmicas de la envolvente de los edificios se fuera incrementando, primero para llegar al consumo energético casi nulo de los edificios en el 2020 y posteriormente al consumo nulo en el año 2023.

En un principio, estas directivas se referían sólo a edificios de nueva planta, si bien, en la actualidad, se ha ampliado el campo de aplicación incluyendo a los edificios ya existentes. Bien es cierto que la ley señala ciertas excepciones como son los edificios del Patrimonio Cultural o inmuebles con otro tipo de protección en los que no puede haber intervenciones que alteren la fachada protegida. Sin embargo, para su conservación es necesario investigar sobre posibles soluciones que, respetando su nivel de protección y priorizando su conservación, mejoren su eficiencia energética.

En general, para alcanzar esta meta, las normativas y las investigaciones se dirigen hacia una solución relacionada con el incremento del aislamiento térmico de los muros de fachada, mediante la colocación de hojas de materiales aislantes por el interior. Esta solución es la que, de manera general, se adopta en los edificios más actuales, cuyo comportamiento interno dista mucho de los muros de ladrillo de gran espesor que, a diferencia de aquellos, cuentan con una alta inercia térmica. Esta característica permite aprovechar el soleamiento/sombreado o los cambios de temperatura día/noche para hacer confortable el interior de los edificios, minimizando el consumo energético.

Adosar una hoja de material aislante por el interior, especialmente cuando son de espesores importantes, puede conducir a un efecto contrario, ya que se desaprovecha el efecto de la inercia térmica. Como alternativa, en este proyecto se propone investigar sobre el comportamiento de una cámara de aire que se ha denominado “activa” cuyo aire refrigerado o calentado se utilizará para acondicionar el interior del edificio rebajando el consumo energético.

Para determinar las condiciones de funcionamiento de esta cámara se proponen, por un lado, realizar simulaciones de segmentos de fachadas ciegas y por otro realizar ensayos del comportamiento de la cámara mediante una caja que simule las condiciones reales para tener información para calibrar las simulaciones realizadas. Con esta información, se realizarían simulaciones a tipologías diferentes de fachadas construidas con el mismo sistema constructivo pero que debido al uso de los edificios presentan características distintas en cuanto a la distribución y dimensiones de los huecos, la orientación y número de fachadas por locales, encuentros con estructura, entre otros factores que pueden incidir en el diferente comportamiento térmico del conjunto de la fachada.

El objetivo final de las simulaciones será el redactar una guía de soluciones constructivas que junto con un modelo simplificado de cálculo permitan determinar la mejor solución de rehabilitación térmica de esta tipología de fachadas en cada caso, con una evaluación del coste de la solución.